EL COMERCIO 18/09/2003
La actividad de Electroecuador arranca de cero
Guayaquil.
La Empresa Eléctrica del Ecuador (Emelec), al ser intervenida por el Estado en marzo del 2000, fue la primera en perder la concesión para el servicio de distribución de energía en Guayaquil.
Ahora, le tocó el turno a la generadora Electroecuador, como parte del proceso que impulsa el Comité Fiduciario, presidido por Francisco Alarcón. El objetivo es cumplir con los mandatos del fideicomiso local, cuyo fin es pagar a los clientes del Banco del Progreso. El caso es que ambas firmas pertenecían al ex propietario de ese Banco cerrado.
Con ello, el Consejo Nacional de Electricidad (Conelec) asume su responsabilidad sobre los dos servicios en el Puerto, aunque no por mucho tiempo.
La próxima constitución de las nuevas empresas que reemplazarán a Emelec y Electroecuador, permitirá nuevamente abrir la concesión.
Queda por dilucidar si se lo hará en favor de una administración privada internacional, en el caso de Emelec. Los concursos para esta concesión no han dado buenos resultados. El último, del 30 de mayo del 2002, se declaró desierto.
Roberto Pinzón, vicepresidente del Conelec, estima un tiempo máximo de 120 días para la concesión (4 meses).
Donald Castillo, mandatario apoderado de Electroecuador, en cambio, cree que el trámite será largo. "Lo más sencillo hubiera sido que Electroecuador pasara directamente la concesión a Electroguayaquil, la nueva sociedad anónima".
El Comité Fiduciario estudia la firma de un decreto ejecutivo para la creación de un ente público que, de acuerdo al fideicomiso local, es el que administrará las eléctricas y debe tramitar la concesión.
Por ahora, los administradores temporales son Leonardo Bohrer, de Emelec, y César Rodríguez, de Electroecuador.